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Durante su primer mandato (2017-2021), Donald Trump ya había roto con la política de apertura de Barack Obama, quien realizó un viaje histórico a La Habana en marzo de 2016. Reincorporó a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo, restringió los viajes de turistas estadounidenses, limitó las transferencias de dinero y reforzó la aplicación de la Ley Helms-Burton, permitiendo el enjuiciamiento de empresas extranjeras que operan en propiedades nacionalizadas después de 1959. Estas medidas buscaban aislar económicamente al régimen, al tiempo que apoyaban a la oposición interna (que nunca llegó a materializarse).
A partir de junio de 2025, durante el segundo mandato de Donald Trump, se aceleraron estas medidas. Un memorando de seguridad nacional endureció las restricciones a los viajes y a las transacciones con entidades militares cubanas, como GAESA, así como las remesas. Cuba continuó designada como «Estado patrocinador del terrorismo». La administración estadounidense justificó esta presión citando los vínculos de La Habana con regímenes hostiles, el presunto apoyo a grupos terroristas y las violaciones de los derechos humanos.
Retrouvez le décryptage de Pascal DROUHAUD, Président de LATFRAN, dans El Diario de Hoy (4 mai 2026).
